Gorgoritas valientes

El pasado fin de semana hemos estado la primera edición del campamento Gorgorito. Las 9 "Gorgoritas" vinieron hasta Nigrán con un equipaje pequeño y una ilusión muy grande.
Desde Madrid 7 más yo nos metimos en dos coches, salvo algunas no se conocían pero al ver la cara de alegría por compartir la misma aventura no tardó ni 5 minutos para caerse bien.
Sus conversaciones eran, como ese sonido de la mañana que se escucha desde la cama... los pájaros cantar.

En el viaje se iban conociendo más, yo sentía cómo iba creciendo la alegría, de ver que hay gente que tiene el mismo miedo, la misma preocupación, la misma ilusión aunque el objetivo de cada uno difiere un poco. Una intuición prometedor por pasar bien este fin de semana se hacía notar en el brillos de los ojos. El viaje largo tuvo una función muy importante, unieron el grupo.

Al llegar por fin, encontramos con otra Gorgorita que se bajó desde Lugo, se integró de inmediato a las Gorgoritas madriles.


Un paseo antes de empezar. Ya como si se conocieran de toda la vida.
Falta solo una Gorgorita que se baja desde Santiago, llegará después de comer con todo el material que tengo en la librería Aenea. Me ha hecho un gran favor.

Trabajamos duramente, de día y de noche, pero el ambiente excelente nos ayuda a aprender de otra forma: jugando y disfrutando. Había rincones donde mirar y sonreír, oler las flores y las hierbas, había con quien expresar, con quien abrazar...
Sentir la solidez del enorme horreo, fijar en la pequeña belleza que languidece sobre él.


Pasear. Por la mañana es idónea para gozar de este maravilloso recorrido que lleva a la playa. Fresco y fresca, el aroma entre el eucalipto y sal me trae una morriña hacia esta tierra que, estando dentro de ella todavía me hace echar de menos.
Buenos días, la muerte del Miño.



 Buenos días, A Ramallosa.

 Las 9 Gorgoritas aprendieron mucho. Para algunas, este Campamento le resulto como un parto de su voz. La emoción que sintieron por "cantar - vivir" era inimaginable. Las Gorgoritas se apoyaron mutuamente, fueron como una piña, depositando una confianza y fe en todo lo que pronuncia su compañera. Nadie juzgó a nadie, simplemente vivieron una emoción juntas. Fue tan tierno y bonito como ver a unos polluelos logran romper la cascara del huevo a picotazos, se asoma su cabeza y despliega sus pequeñitas alas con un gran júbilo. Su primer canto, el nacimiento de la voz, el renacimiento del SER.

Fueron muy valientes. Creo, ni siquiera, no saben todavía lo que significa el sentido de este logro. No saben cuántas personas le gustaría hacer lo que han hecho y no se atreven. Y que por su logro está ayudando a esas personas. Vosotras, Gorgoritas, habéis dado fe en el mundo con vuestro hecho.
 



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