Meditación en voz alta "Morir cantando"

Concierto "el Dominio del Silencio" 2016 (Foto: Javier Valverde)
Siempre en el día del cumpleaños entro en un estado de reflexión sin meditar. El del año pasado el tema fue sobre la independencia y la soledad, y este, el tema elegido ha sido la muerte. Ahora que pienso, suelen venir temas contundentes y oscuros. ¿Por qué? No tengo ni idea.


 ¿Y cuánto tiempo me quedará?

Es la pregunta que surgió en la mesa redonda solitaria. Esta pregunta ya me había hecho muchas veces, sobre todo cuando sentía miedo. Pero esta vez, la pregunta salió de otro lugar, desde la tranquilidad, como algo más real. Casi me da paz pensar que la muerte es una certeza aunque deseo que tarde en llegar. Al pensar en ella, me entra una entrañable sensación, me da gana de abrazarme. ¡Cómo adoro mi vida! Y me enternece al sentir todas las presencias que forman parte de ella. Sí, sois vosotros.

¿Cuántas personas podré ayudar?

La pregunta dio un giro. Siento una ligera obsesión por dejar algo bueno antes de que me muera, a cuantas más personas pudiera, incluyendo a mí mismo. A veces pierdo paciencia ante la lentitud de la evolución de la voz, y con ella el ser. Pero este año, creo que sabré llevar un ritmo más tranquilo, no voy a darlo todo antes de que me muera, sino daré lo que pueda mientras viva. ¿Cuantos podré ayudar? No lo sé. Ni me importa ya. Meterme prisa en la vida temiendo la muerte es una tontería, pues ya me estoy muriendo cachito por cachito. Cada clase que doy, cada vez que canto, se va mi vida. Un cachito de mí se desprende y vuela en forma de voz. Es una muerte digna, muy digna, que es vivir con y en la voz. Así enseñaré también a mis alumnos, morir cantando, morir por vivir, y no al revés. 

Comentarios

  1. Escrito en marzo de 2014. Hoy pasando 4 años, sigo pensando lo mismo: ¡Cómo adoro mi vida!

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  2. Me encanta Makiko!! Siempre agradecida por tu trabajo

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