La voz del aprendiz


 “El placer de hacer camino”
Entrevista a Rosana Martín
Por Alejandra Spagnuolo



Alejandra - Rosana, contigo inauguramos esta nueva sección del blog así que muchas gracias por compartir tu experiencia con nosotr@s...
Dinos, ¿cuánto tiempo llevas trabajando con Makiko?

Rosana - Pues… En noviembre hará dos años

A - Vaya, eres toda una veterana… ¿Qué te motivó a tomar clases de desarrollo vocal?

R - Fue por azar… Evidentemente era algo que estaba allí pero, como he dicho, llegó por azar. Yo padecía un dolor muy intenso que se reproducía cada mes. Buscando terapias, porque nadie me encontraba nada, fui a ver a un amigo que es terapeuta, Fran (a quien desde aquí le doy las gracias), que en una de sus sesiones me preguntó “pero ¿tú qué quieres hacer?” Entonces yo le dije “quiero cantar”. Fue algo que me salió de manera espontánea. Fran me dijo entonces “pues si quieres cantar, canta”. Unos días después leyendo un Verdemente me encontré un artículo de había escrito Makiko sobre un coro que ella dirigía en Santiago. Fue algo  asombroso… Me resonó todo cuando lo leí... Habían pasado sólo tres o cuatro días desde que había dicho “Yo quiero cantar”.

A - El maestro aparece cuando el alumno está dispuesto…

R - Exactamente

A - Permíteme una pregunta que espero no sea indiscreta. ¿Qué tipo de dolor tenías? ¿Era algo físico, psíquico…?

R - Era un dolor físico, muy localizado, pero que no se veía qué era ni de dónde venía. Me hicieron todo tipo de pruebas y me miraron todo tipo de médicos.

A - ¿Dónde se localizaba el dolor?

R - En la zona del ovario derecho

A - Fue muy azaroso entonces tu comienzo con Makiko…

R – Sí… El mensaje llegó en el momento en que estuve preparada para asimilarlo y ponerlo en marcha. Muchas veces te llega pero no haces el esfuerzo. Después de leer el artículo, me faltó tiempo para escribirle un email. Allí ponía que iba a comenzar a trabajar con gente en Madrid… Fue algo realmente mágico.

A - ¿Qué expectativas tenías cuando empezaste? Sabemos que necesitabas cantar pero ¿cómo te lo planteaste?

R – Yo no tenía como objetivo “cantar bien para hacer conciertos”. Quería cantar para mi  crecimiento personal y para sentirme bien. No quería que me marcaran unas pautas determinadas sobre lo que es el canto. Quería simplemente disfrutar cantando. Y eso no es fácil. Precisamente de eso hablaba el artículo.

A - O sea que buscabas una manera de cantar con libertad, sin sentirte sometida a una disciplina estricta.

R - Exactamente

A - Y en estos dos años ¿se han cumplido tus expectativas?

R - Lo que he vivido ha superado cualquier expectativa… Desde el primer momento vi que esto iría más allá de la voz, de cantar… Que me iba a suponer un gran cambio. Que sería un camino en el que iría creciendo y que me convertiría de gusanillo en mariposa… En estos dos años, he encontrado a mi mariposa y mucho más. No tengo palabras para explicar el camino recorrido.

A - Y en tu vida cotidiana… Además de todo lo que nos has contado ¿qué incidencia ha tenido lo aprendido en las clases de desarrollo vocal?

R – Ha transformado mi manera de ser

A - ¿En serio? ¿En qué sentido?

R - Siempre me he sentido sujeta a un personaje que me había creado para sobrevivir porque no sabía quién era, dónde estaba ni lo que quería vivir. Me había construido mi torre y allí estaba. La torre, con este proceso de ir quitando capas, finalmente desapareció y en su lugar quedó alguien que sabe vivir, que se sabe relacionar mejor con los demás, que enfoca mejor el trabajo, el día a día, las relaciones laborales, cotidianas, personales… Todo ha cambiado.

A - Te ayudó a encontrarte

R - Sí…

A - Supongo que una vez que te encuentras el estar en el mundo cambia radicalmente

R - El estar viva y no encerrada en una torre te despierta los sentidos

A - Hemos mirado hacia atrás, hemos hablado de tus expectativas iniciales y de cómo se han visto superadas… Con la experiencia que tienes ahora, ¿hacia dónde crees que te conduce este camino que has emprendido?

R - La verdad es que no me importa…

A¿Podrías explicarnos un poco más a qué te refieres?

R - Lo que me gusta de las clases de Makiko es que el fin no importa, lo que vale es el camino… Como ocurre con “Rosebud” en Ciudadano Kane. Una película preciosa en la que el personaje nunca llega a saber lo que es “Rosebud”. No me importa no llegar a saber lo que busco. El camino está siendo tan placentero que me quedo con eso.

A - ¿Hay algo que estés probando en lo que te gustaría profundizar más?

R - No tengo prisa

A - No me refiero a que tengas prisa… Pienso en algo que te provoque curiosidad o algo que te haya llamado mucho la atención… En el camino que se abre ante ti ¿qué ves? Porque uno, aunque no piense en un fin, está en un camino y observa…

R - Bueno, no sé… Se han abierto muchas posibilidades a mi alrededor… Tengo todo un bosque para elegir... Lo que me gusta es venir cada lunes y saber que siempre me llevo algo nuevo de cada clase… Simplemente es eso lo que quiero. Espero que esto no se cierre otra vez, que siga abierto

A - No creo que se cierre… Una vez que se abre esa puerta ya no hay vuelta atrás

R - Lo que quiero es seguir así, ver en qué queda mi relación con la música y con mi voz…

A - ¿Qué cambios has notado a nivel vocal?

R - Hay voz, una voz que sale…

A - ¿No creías que tuvieras una voz?

R - No sabía que la tenía ni cómo era. Pero hay una voz con la que me estoy familiarizando y a la que siento mía… La voz está, se expresa, sale, y, además, es potente. Es una maravilla. Es algo que tienes y de lo que no eres consciente hasta que comienzas a trabajar

A - ¿Qué les aconsejarías a tod@s aquell@s que están iniciando el camino que tú comenzaste hace dos años?

R - Bueno… Que no se pierdan una experiencia como ésta. La voz es la vida, lo que te hace comunicarte con los demás y contigo misma porque también se trabaja la voz interior y sus modos de expresión… Makiko te ayuda a expresarla corporalmente, con dibujos, con textos…
No es necesario querer cantar. Esto va mucho más allá. Cualquiera que necesite abrirse, buscarse o tener una vida más placentera puede descubrir muchas cosas con Makiko. Cualquier impulso (el mío fue simplemente cantar) tiene sitio en sus clases.

A - Muchísimas gracias, Rosana,  por “abrir” camino

R - De nada… Recomiendo fervientemente estas clases

AGracias de nuevo y mucha suerte.








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