Meditación en Voz alta - Ayudar 2

Tras los incendios de Galicia Portugal (y más lugares), se me despertó mucho deseo de ayudar a los animales afectados. Me cuesta confiar en los humanos. Me dolería tanto a que mis ayudas acaben en vano, o peor, abusados, antes pienso en los animales, que sé que no me engañan.

Pero me cuestioné estos días, pues soy consciente de que esta conducta no está equilibrado del todo.
¿Soy racista para ayudar? - La respuesta que me ha dado mi voz interna es que no. Simplemente tengo dificultades en perder lo que me ha costado tanto conseguir, y que soy muy frágil en realidad. Tengo miedo de que queden en manos malvadas todos mis esfuerzos.

Entonces supe que una ayuda ha de ser gratificante para quien lo da. Se tiene que comenzar desde un deseo muy puro y por tanto placentero, y no por un arrebato sentimental impulsivo que puede estar cargado de dinamita de emociones reprimidas de otros momentos. Las ayudas nacidas de estas emociones, caerán en sobre-esfuerzo y sacrificio.

La voz me ha enseñado que, cuando se canta con sobre-esfuerzo o con sentimiento de sacrificio, no funciona. Se produce una incomodidad al que canta, al que lo escucha y suena francamente mal.
Creo que ayudar es lo mismo.

Ayudo si me es placentero... es mi condición para ayudar a los seres humanos. También vienen a mi mente dos cosas: confianza y sinceridad. Necesito saber que puedo confiar y su necesidad es sincera. Es algo que sin conocer personalmente a quien ayudo, es muy difícil de saber. Y eso me va a limitar para prestar mi ayuda a la gente no conozco como en este caso de los incendios. Me asombro a mí misma al descubrir que habita en mí tanta desconfianza y tanto miedo. Es la factura que me ha pasado por los sobre- esfuerzos que he tenido que hacer para estar donde estoy. Me compadezco de mi misma.

Y pregunto de nuevo a la voz, ¿qué me enseñas esta vez?

Se me viene una imagen de un concierto mío. En el que había muchos desconocidos. Un teatro municipal casi lleno y todos desconocidos.

Mi voz me pregunta:
Voz - ¿Te importó abrir tu corazón y entregarles tu voz que tanto te ha costado trabajar?
Yo - Por supuesto que no. Lo di todo.
Voz - ¿Por qué?
Yo - Porque es mi oficio amar a quien me escucha, me da igual si son conocidos o no.


Y colorín colorado...






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