Meditación en voz alta - 2 de abril 2020

Buenos días (es mi deseo).

Como todos vosotr@s supongo, en medio de esta tremenda sacudida pienso en muchas cosas, además desde una perspectiva que nunca había imaginado. El primer momento, a mí me ha caído todo esto como un pantuflazo de la típica madre de antes, que aunque huyas como un conejo, te da. Pasando esa sorpresa tan inesperada que ni siquiera duele, empecé a entrar en un inmenso pensamiento/sentimiento, de todo.

Yo ya solía pensar y ahora más, en que es el momento del cambio, en que es el momento de la limpieza interna, en que es el momento del nuevo modelo, que es el momento de actuar y de unir, y de solidaridad y de aplaudir y de y de y de y de que estaba ya tratando de remar hacia un nuevo rumbo remangando y ensalivando las manos y poniendo los ojos redondos (lo que puedo). Una vez auto explosionado (el botón "todo es una mierda"), vuelvo a abrir el estado pantuflazo, pero esta vez, me sitúo en él a modo zen.

Me di cuenta de que, no soy yo quien debe cambiar tan dramáticamente ni tan emergente, siento que yo ya he hecho "los deberes fundamentales" y estoy en un lugar maravilloso. Adaptar sí, pero lo esencial, no me toca cambiar.

Siento así sobre todo como docente y como terapeuta que es la labor que más me sustenta, (como cantante confieso que me queda mucho que mejorar), soy muy afortunada de poder trabajar con las personas muy buenas, mi ambiente laboral está llena de gratitud, respeto, honestidad, ternura... toda la energía descriptible es el sinónimo del Amor. La que no ha sido así, creo que de ambas partes la hemos ido depurando. Os doy gracias por ello. También por otorgarme el papel de guía y aportarme por ello los honorarios que me permiten hacer mi vida, por sustentarme entre tod@s desde una relación de equilibrio, no sois mis súbditos, ni soy vuestra mendiga. Siempre ha habido la dignidad y brindo por ello.

Ojalá el mundo entero tuviera el ambiente laboral como yo gozo, resumiendo diría que es un mondo en el que la moneda simboliza el agradecimiento, hace el honor al trabajo, a la dedicación. Entonces, el problema solo sería de virus. 

Volviendo a mi, como siempre caigo en la trampa de que (y esto me da mucha rabia decirlo), trato de hacer demás. Me refiero a que, tiendo a cargar haciendo lo que debería de hacer otra persona que no lo hace, como si quisiera buscar un equilibrio con ese acto. Pero sé que es en vano. Es la cosa que tal vez me toca cambiar. Y lo hago situando en mi lugar maravilloso.
Gracias y que tengáis buen día. Es mi deseo.

Comentarios

  1. Felicidades por consegir.Ese hueco en la vida.Q no es facil.GRACIAS por compartir.

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